Châteauneuf-du-Pape
El Nuevo
Castillo del Papa es una denominación de origen que se encuentra vinculada
con el papado, debido a que el Papa Clemente V, que ra arzobispo de Burdeos,
traslada el papado a la Ciudad de Avignon (francés), Francia en 1308 y durante
los próximos 70 años está región toma auge por la promoción a la viticultura
que hicieron en la zona.
El Papa Juan XXII sucede a Clemente V y manda
construir el castillo que es el símbolo de la denominación, es cuando que los
vinos de la región que comprende las localidades vecinas de Bédarrides,
Courthézon y Sorgues entre Aviñón y Orange; cubre poco más de 3.200 hectáreas
logran su fama que disfrutamos hasta el día de hoy.
Hay 13 uvas las que son permitidas dentro de
esta denominación de origen, siendo las variedades de syrah, grenache y
mourvedre las que tienen como columna para estos vinos.
Son vinos con un buen aporte alcohólico con
taninos presentes, aromas a cuero y frutos rojos que van perfectamente con un
maridaje de cordero. Y aquí es por qué en esta ocasión quiero platicarles de
estos vinos.
El fin de semana tuvimos la ocasión de
degustar los vino de esta D.O. con un costillar de cordero al horno. Como pasa
frecuentemente en los asados del fin de semana las mejores piezas son las del
final ya que son las que tienen el mejor proceso de cocción.
Y para seguir la tradición, fueron saliendo
el resto de los alimentos y los asistentes consumiéndolos, siendo que en la
parte final del horno de ladrillo se había quedado “olvidada” una charola de la dichosa costilla de cordero de igual
forma que había quedado una botella de vino.
El maridaje fue estupendo gracias a que la
grasa del costillar quedo crocante y como si fuera un pato laqueado (que
también es una carne muy grasa) bocado a bocado y sorbo a sorbo la grasa y
carne del cordero se fusionaba con el buen aporte de acidez y los 14.5 grados
de alcohol que tenía el vino junto con sus taninos.
Los fines de semana son un estupendo momento
para disfrutar de la familia y darse tiempo para cocinar delicias como el
cordero y armonizarlas con vinos que nos permitan disfrutar nuestro paladar. La
próxima vez le pondremos unas hojas de romero al cordero y ya les platicaré
cómo nos fue.
Por cierto, para aquellos que me preguntan
por el postre pusimos en el asador una piña y después de unas dos horas la
cortamos y con sus mieles disfrutamos un estupendo mezcal blanco de una
población de Durango que se llama, particularmente,
Gracias
a Dios y de verdad que agradecemos estos momentos.
Les agradecemos que nos lean y más que nos
escriban por lo que le podemos responder en el Facebook de Estrategia en Vinos.
Gracias…
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